Burioni se burló de nosotros para nuestra investigación, ahora los datos son claros - Pasquale Bacco

El estudio realizado por el profesor de medicina forense Pasquale Mario Bacco junto con su equipo ha llegado a conclusiones capaces de cuestionar muchas de las verdades absolutas hasta ahora gritadas con redes unificadas. La conclusión más impactante es que en Italia el virus ya había infectado a más del 2019% de la población desde octubre de 35, mientras que en febrero de 2020 todavía había personas de los salones de televisión que tranquilizaron a las instituciones y a los ciudadanos explicando que para Italia el riesgo era cero. La investigación, realizada en 7 mil personas en toda Italia y financiada por Meleam SpA, también aclara el número de muertes: "Los números de Protección Civil son falsos - explica Bacchus - el virus no tiene posibilidad de matar a una persona sana, el riesgo de "es solo para aquellos con una respuesta inmune baja".

Y en cuanto a los tratamientos: "Si el virus vuelve a aparecer en octubre, será muy diferente de lo que es ahora, por esta razón la vacuna no resolverá nada, la solución está ahí y se llama un medicamento".

Descargue el estudio completo: https://go.byoblu.com/IDatiParlanoChiaro


LO QUE EL ESTUDIO NOS DIJO

  1. La presencia real de COVID-19 en el territorio nacional. El 30% de la población entró en contacto con COVID19;
  2. La incidencia del clima en el desarrollo y la selección de COVID19: COVID19, como todos los coronavirus, está influenciado de manera decisiva por el clima. Luego desaparecerá en el verano y luego reaparecerá a medida que bajen las temperaturas.
  3. Cuáles son las áreas más expuestas de Italia: siendo sensible al clima, COVID19 siempre se manifestará de una manera más incisiva en las áreas más frías de Italia. Entonces, incluso a la misma "concentración", la patogenicidad del virus siempre será mayor en el norte, en comparación con el sur de Italia / Europa.
  4. Indicaciones concretas del movimiento del virus en el territorio nacional: COVID19 se mudó al sur desde finales de 2019 y ya estaba presente a principios de 2020 (resultado evidenciado por la incidencia de IGG entre los positivos). Las concentraciones más bajas y la capacidad menos agresiva debido al clima han hecho que la mayoría de las infecciones, especialmente las primeras, sean casi asintomáticas.
  5. La incidencia de asintomáticos: casi el 90% de los infectados no experimentaron ninguno de los síntomas atribuibles a COVID19, en primer lugar el aumento de la temperatura corporal.
  6. La tasa de mortalidad real: la mortalidad directa de COVID19 no supera el 2%. Si no se considera el grupo de edad de más de 55 años, la incidencia cae por debajo del 1%.
  7. El papel en la difusión de los distintos grupos de edad: los verdaderos engrasadores eran los sujetos de hasta 30 años de edad, casi siempre completamente asintomáticos, infectaban y amplificaban el resto de la difusión.
  8. Confirmación del papel del estrógeno en la expresión de los receptores celulares, en la menor incidencia en el sexo femenino: las mujeres en todas partes, excepto en casos muy raros, tienen una menor incidencia de la capacidad de COVID19 de infectar. Por lo tanto, es evidente que presentan un obstáculo más difícil para el virus en la fase inicial de la infección (donde los receptores celulares son fundamentales), más que en la manifestación clínica.
  9. Los sujetos más expuestos: los grupos de edad más jóvenes, al menos hasta los 30 años, tienen una incidencia de positividad de anticuerpos más del doble en comparación con los mayores, que en cambio son los que casi solo manifiestan los síntomas.
  10. Correlación entre el hábito de fumar y la infección: el porcentaje de positivos entre los fumadores es ligeramente mayor (+ 3%), pero no es tal como para poder determinar una conclusión válida; con un exceso de celo podríamos vincularlo con la respuesta inmune que en los fumadores es generalmente más lenta y menos efectiva. Ciertamente sabemos que el curso clínico está fuertemente influenciado por fumar o no por varias razones, la más importante de las cuales es una afección inflamatoria basal que acentúa el daño causado por la enfermedad.
  11. Correlación entre la vacuna contra la gripe y la infección: los datos niegan la posibilidad de una mayor exposición al virus de los sujetos vacunados.
  12. Correlación entre los hábitos alimenticios (alimentación vegana, vegetariana y omnívora) y la incidencia de infección: no se encontraron diferencias significativas entre los sujetos con diferentes hábitos alimenticios, excepto por una leve incidencia más alta en los omnívoros. También en este caso se puede plantear la hipótesis de que una respuesta inmune notoriamente más lenta y menos efectiva en los consumidores habituales de proteínas animales podría desempeñar un papel, con mecanismos similares al tabaquismo.
  13. Incidencia en sujetos con beta talasemia: las beta talasemia analizadas fueron, a excepción de 5, todas negativas. Esto confirmaría que la alteración de las cadenas beta es una profilaxis muy válida para covid19, mucho más efectiva que como terapia.